Hola a tod@s.Esto es el inicio de una serie de capítulos que iré colgando en mi blog, que tendrán el título de "Corría el año...". Ya hace bastante tiempo escuchando la radio, me dejó maravillado el gran César Vidal, en el inicio de su programa radiofónico "La Linterna". En él relaciona un hecho destacado de la historia con la actualidad política del día de una forma magistral. Desde aquel día siempre que puedo lo escucho, y recomiendo a todo el mundo que alguna vez como mínimo lo haga, porque resultan unos minutos tremendamente enriquecedores culturalmente hablando. Políticamente no tanto, en mi caso, pues no comparto algunas de sus ideas, pero si en cuanto a enriquecimiento cultural. También me he hecho un asiduo deborador de libros de este intelectual, que se ha convertido desde hace tiempo en uno de las autores con mas ventas en sus múltiples publicaciones. Así que con el permiso de este Doctor en Historia, Filosofía y teología y licenciado en derecho, voy dar inicio a estas "Batallitas" que espero os gusten, y no os aburran.
Corría el año... 2002. Era ya media tarde cuando tras Una natación en el lago de la casa de Campo bastante mediocre que me dejo cortado del primer grupo y una bici dura en la que en la primera de las cinco vueltas fui expectador privilegiado de la rueda del gran Eneko LLanos, lo cual me permitió llegar al primer grupo (tras dejar muchos cadáveres en el intento de seguirle)en el transcurso del campeonato de España. Nos disponíamos a finalizar la 4 vuelta. Allí en un giro con gravilla, un joven fue al suelo, con lo que pensé que quedaba ya eliminado. Al acabar esa vuelta, ya a punto de sacarnos las zapatillas, me situé cerca de Iván Raña para intentar hacer una buena transición, pese a que mis fuerzas flojeaban. Allí me sorprendió ver de nuevo a ese joven triatleta de nuevo en el grupo. Había conseguido enlazar él solo.
Nos pusimos a correr y rápidamente Iván Cogió la cabeza, manejó la carrera como un maestro y batió a un gran Merchán que entró ese día segundo, que es es lo máximo que podia hacer en esa carrera lo cual es siempre motivo de satsifacción (dar lo máximo que vales ese día). Por detrás Eneko y Héktor Llanos, y un poco mas retrasado LLobet. Justo detrás de él corrimos un grupo de 3 triatletas que durante gran parte de la carrera fuimos juntos, con un equilibrio de fuerzas absoluto y solo roto por momentos de debilidad mental de los competidores. Allí íbamos Clemente Alonso (un gran amigo y excelente triatleta), yo y ese otro joven triatleta objeto de este capítulo. Clemente en un momento suyo de inspiración se fue para adelante a falta de un par de Km, y quedamos este otro joven triatleta y yo. Lanzamos un sprint largo, ante la presion del aleman Raelert que venía por detrás muy cerca. Ese largo sprint lo ganó él con todo merecimiento. Al entrar en meta aún con el hígado en la boca, lo vi que aun sangraba algo por la caída.
Pasados unos minutos recogiendo las cosas de boxes, y en ese momento de gran complicidad que todos hemos vivido y que tan maravilloso me parece, y que ocurre cuando tras dos horas batallando con todo lo que tienes con alguien, todo ha acabado y sólo te apetece relacionarte con ese con quien has hecho la guerra, en el mas absoluto son de de paz. Me acerqué a Clemente Alonso. Allí tras felicitarnos por lo hecho le comenté lo increible de ese joven triatleta, y la sensación de figura en ciernes que a mi personalmente me había transmitido. Él me dijo lo siguiente: "Podremos decir a nuestros nietos que un día le disputamos (y en su caso le ganó) una carrera". Ese joven triatleta, ya me había maravillado en el campeonato de España de acuatlón en Pulpí cunado con una superioridad insultante nos ganó a todos con facilidad ese mismo 2002.
Como muchos de vosotros habréis adivinado estoy hablando del gran Javier Gómez Noya.
Hasta la próxima!

